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¿Y SI YA ESTAMOS EN LA III GUERRA MUNDIAL?

¿Y SI YA ESTAMOS EN LA III GUERRA MUNDIAL?

El Sahel funciona como un frente de desestabilización global que multiplica todas las demás crisis. Amenaza directamente a Europa con oleadas de migración masiva, atentados en suelo europeo y el colapso de su flanco sur mediterráneo. Al mismo tiempo, se ha convertido en un tablero de ajedrez geopolítico donde Rusia, a través de sus mercenarios, China con sus inversiones estratégicas, Turquía e Irán compiten por influencia mientras Occidente pierde terreno rápidamente. Si el Sahel cae bajo control yihadista consolidado...

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Fina

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¿Y SI YA ESTAMOS EN LA III GUERRA MUNDIAL?

A veces pienso que es mejor no saber "de ciertas cosas", pero por otro lado también pienso que el conocimiento te hace ver la vida de otra manera. Me asusta ver cómo el mundo sigue girando a pesar de la situación geopolítica tan compleja que estamos viviendo, y claro, hay que sobrevivir: trabajar, cuidar niños, estudiar... La Geopolítica pasa a un plano secundario e incluso desconocido. El mundo está entrando en un período extremadamente peligroso. Titulares como "Guerra en Oriente Medio" ya se han quedado demasiado cortos, demasiado suaves para lo que la realidad nos depara. Comencemos por el mismo Oriente Medio, o mejor, Oriente Próximo. Es peligroso prestar atención a la dirección que te señalan los políticos, la frase de "mira al pajarito" se podría aplicar a esta zona perfectamente. Israel, Gaza y Líbano han ocupado titulares mientras que el verdadero peligro se aproxima desde más hacia el Este.

AFGANISTÁN COMO CENTRO DE ENTRENAMIENTO

Pocos años han pasado desde que Estados Unidos abandonó Afganistán y el país se ha vuelto a convertir en el centro del huracán. En la actualidad, más de 30.000 terroristas vinculados a la red Haqqani e ISIS están entrenando al mes en campos anteriormente eliminados por las fuerzas americanas. Igual que la mala hierba, vuelve a crecer, y más aún si recibes cientos de millones al año de fondos europeos y estadounidenses. Entrenar terroristas no es barato. Pero esto es solo una parte de la historia. La información de inteligencia que llega es aún más preocupante. Al Qaeda, el grupo que muchos daban por extinto, ha resurgido cual ave Fénix de sus cenizas, impulsado claramente por nuevos flujos de financiación. Este grupo es clave en la ecuación llamada "III Guerra Mundial", ya que actúa como operador encargado de reunir a diversas facciones terroristas bajo un paraguas mayor conocido como "El Ejército del Mahdi". Y sí, esto es tan real como que nos han manchado las manos de sangre a todos. Al Qaeda no solo está en Afganistán.

LA CONQUISTA DEL SAHEL

Han trasladado gran parte de su base de operaciones al Sahel. Esta vasta franja semiárida al sur del Sahara, que abarca países como Malí, Burkina Faso, Níger, Mauritania, Chad y partes de Nigeria, se ha convertido en el nuevo epicentro del yihadismo global. Ofrece condiciones ideales para que Al Qaeda y sus filiales operen, se expandan y generen una amenaza que trasciende fronteras. Muchos gobiernos de la región tienen una presencia mínima en zonas rurales y fronterizas. Golpes de Estado sucesivos, corrupción endémica y la falta de servicios básicos han erosionado la legitimidad del Estado, creando un vacío de poder que los grupos yihadistas llenan con gobernanza alternativa: ofrecen protección a cambio de lealtad, aplican una justicia islámica rápida y, en ocasiones, prestan servicios básicos a las poblaciones marginadas. La geografía juega completamente a su favor: un territorio inmenso, con fronteras porosas, desiertos y sabanas que facilitan el movimiento fluido de combatientes, armas y recursos. Es un espacio sin ley perfecto para establecer campos de entrenamiento, rutas de suministro y planificar operaciones a gran escala. A esto se suman factores socioeconómicos y étnicos profundos: pobreza extrema, disputas por recursos como tierra, agua y ganado, conflictos entre agricultores y pastores —especialmente fulani— y la marginación de ciertos grupos, que los yihadistas explotan hábilmente para reclutar y presentarse como defensores de los oprimidos.

La herencia de conflictos previos fue decisiva: la caída de Gadafi en Libia en 2011 inundó la región de armas y combatientes experimentados, y la rebelión tuareg de 2012 en Malí abrió definitivamente la puerta a Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQIM), que dio origen a Jama’at Nusrat al-Islam wal-Muslimin (JNIM), su principal filial en la zona. Mientras ISIS busca control territorial rápido y espectáculos de violencia, Al Qaeda prefiere una estrategia más paciente: infiltración social, alianzas locales, ataques selectivos y expansión gradual. Para ellos, el Sahel no es solo un refugio, sino una plataforma estratégica de rearme y entrenamiento, mucho más cercana a Europa que Afganistán y con acceso directo a rutas migratorias y de narcotráfico. Les permite proyectar fuerza hacia el Golfo de Guinea —Benin, Togo, Costa de Marfil, Nigeria— y financiarse a través de secuestros, extorsión, control de rutas de contrabando y minería ilegal. En la actualidad, el Sahel concentra más de la mitad de las muertes por terrorismo a nivel mundial. Los grupos han intensificado operaciones coordinadas, bloqueos económicos y avances territoriales, aprovechando la retirada de fuerzas occidentales y el acercamiento de las juntas militares a Rusia.

CONEXIÓN CON LA III GUERRA MUNDIAL

Esta no es solo una insurgencia local. Aquí radica precisamente su conexión directa con la III Guerra Mundial que ya estamos viviendo de forma fragmentada y asimétrica. El Sahel funciona como un frente de desestabilización global que multiplica todas las demás crisis. Amenaza directamente a Europa con oleadas de migración masiva, atentados en suelo europeo y el colapso de su flanco sur mediterráneo. Al mismo tiempo, se ha convertido en un tablero de ajedrez geopolítico donde Rusia, a través de sus mercenarios, China con sus inversiones estratégicas, Turquía e Irán compiten por influencia mientras Occidente pierde terreno rápidamente. Si el Sahel cae bajo control yihadista consolidado, se transformará en un “Afganistán 2.0” con proyección real hacia el Mediterráneo, el Atlántico y el corazón de África. Desde allí se podrán exportar combatientes, ideología y caos a escala continental. Esto no ocurre en el vacío: mientras Occidente está distraído y dividido en Ucrania y Oriente Medio, los actores revisionistas aprovechan estos vacíos para erosionar el orden actual. El yihadismo suní radical, coordinado por Al Qaeda, actúa como fuerza de choque que desestabiliza, distrae y debilita. No es una guerra convencional con frentes claros y declaraciones formales, pero sí es una guerra mundial por sus efectos globales: cadenas de suministro rotas, flujos migratorios descontrolados, crisis energéticas, atentados esporádicos y una erosión constante del poder occidental. El Sahel es solo una pieza más, pero una pieza clave, en este rompecabezas sangriento que ya está en marcha.

Fina Rincón, Analista Geopolítico Internacional y Contraterrorismo.

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