
Sánchez lleva su batalla a Europa y acusa a los países de «egoístas» e «ilegales» ante la crisis de Ceuta
El presidente del Gobierno ha enviado una carta a Bruselas pidiendo una reunión extraordinaria de ministros del Interior, acusando a algunos estados miembros de reaccionar de forma ilegal a la llegada masiva de migrantes a la ciudad autónoma.
Jorge es-tv
Pedro Sánchez ha escalado el conflicto diplomático generado por la crisis migratoria en Ceuta, dirigiéndose directamente a la Unión Europea para denunciar lo que considera una respuesta «egoísta» e «ilegal» de algunos estados miembros. El presidente ha enviado este sábado una comunicación oficial a las instituciones comunitarias en la que solicita la convocatoria de una reunión extraordinaria «con carácter de urgencia» de los ministros del Interior de la Unión Europea.
La iniciativa de Sánchez llega después de que varios países vecinos hayan adoptado medidas drásticas en respuesta a la llegada de miles de migrantes a la ciudad autónoma española. Italia ha sido el país más radical en su respuesta, suspendiendo unilateralmente el tratado Schengen con España, una decisión que el Gobierno español considera una violación de los compromisos europeos de libre circulación.
Una respuesta coordinada frente al unilateralismo
La petición de una reunión urgente de los ministros de Interior responde a la intención del Ejecutivo español de impulsar una respuesta coordinada a nivel europeo frente a lo que considera acciones unilaterales y contrarias a la normativa comunitaria. Sánchez argumenta que los estados miembros no pueden actuar de forma aislada suspendiendo acuerdos fundamentales como el de Schengen sin convocar previamente un debate colectivo.
El Gobierno considera que la situación en Ceuta requiere de un enfoque común europeo que combine solidaridad territorial con responsabilidad compartida en materia de migración y asilo. La carta presidencial busca poner sobre la mesa la necesidad de reformar los mecanismos de protección de las fronteras exteriores de la Unión y establecer criterios comunes para la gestión de crisis migratorias de esta magnitud.
La tensión diplomática generada por la llegada masiva de migrantes a Ceuta ha puesto en evidencia las divisiones existentes entre los estados miembros de la Unión Europea respecto a cómo abordar la inmigración irregular. Mientras España reclama solidaridad y una respuesta conjunta, otros países optan por cerrar sus fronteras y cuestionar los compromisos de libre circulación que sustentan el proyecto europeo.
