
La izquierda colombiana se moviliza contra la toma de posesión de Abelardo de la Espriella
El senador Iván Cepeda convoca actos de desobediencia civil mientras el nuevo presidente colombiano pronuncia su discurso inaugural en una base militar de Cali, alejado de la capital.
Isa es-tv
La izquierda colombiana ha iniciado su rechazo organizado a la nueva administración de Abelardo de la Espriella, quien este miércoles ha tomado posesión como presidente de Colombia en un acto celebrado en el Batallón Pichincha de Cali, en lugar de en Bogotá, sede tradicional de la ceremonia de investidura. La decisión de cambiar el lugar de la toma de posesión marca un primer giro de la nueva administración hacia posturas conservadoras.
El abogado penalista de 48 años ha sido investido ante una decena de jefes de Estado en ausencia del mandatario saliente. Sin embargo, la ceremonia no ha estado exenta de protestas, con la celebración de actos alternativos convocados por sectores de la oposición que cuestionan el carácter de la nueva administración.
Cepeda lidera la resistencia desde Barranquilla
El senador y excandidato presidencial Iván Cepeda ha liderado la respuesta de la izquierda colombiana, repitiendo sus llamadas a la desobediencia civil desde Barranquilla, en un acto alterno a la posesión oficial. Las críticas de los sectores progresistas van más allá de cuestiones procedimentales, alcanzando acusaciones sobre la orientación internacional de la nueva administración.
«Abelardo de la Espriella será un agente de Estados Unidos», ha afirmado la izquierda colombiana en sus discursos de protesta, expresando su preocupación por una eventual alineación de la política exterior colombiana con los intereses estadounidenses. Estas críticas forman parte de una estrategia más amplia de resistencia que busca movilizar a los sectores progresistas del país frente a lo que consideran un giro conservador en la conducción del Estado.
La movilización de la oposición marca el inicio de una etapa de confrontación política que promete ser intensa, con sectores de la izquierda organizando alternativas a los actos oficiales y ejerciendo presión desde la calle y desde las instituciones parlamentarias. Las próximas semanas serán determinantes para conocer la magnitud del respaldo ciudadano a estas iniciativas de rechazo.
