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La Antártida albergaba hace 90 millones de años una exuberante selva pantanosa con veranos de 19 grados

La Antártida albergaba hace 90 millones de años una exuberante selva pantanosa con veranos de 19 grados

Nuevas evidencias científicas revelan que el continente helado, hoy el lugar más frío del planeta, fue en el pasado remoto un territorio tropical caracterizado por climas templados y vegetación abundante.

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Jorge es-tv

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Un hallazgo paleontológico de gran relevancia ha permitido a la comunidad científica reconstruir el clima extremadamente diferente que caracterizaba a la Antártida hace aproximadamente 90 millones de años, durante el período Cretácico. Según los últimos estudios, el continente blanco que hoy conocemos como el lugar más frío del planeta presentaba entonces unas condiciones climáticas radicalmente distintas, con temperaturas que permitían la desarrollo de ecosistemas tropicales y templados.

Durante aquella época remota, la Antártida estaba cubierta por extensas selvas pantanosas donde la vegetación prosperaba en abundancia. Los registros fósiles indican que los veranos alcanzaban temperaturas de aproximadamente 19 grados centígrados, un contraste sorprendente si se compara con los gélidos inviernos actuales, donde los termómetros descienden muy por debajo de los cuarenta grados bajo cero.

Este cambio drástico en las condiciones climáticas de la Antártida constituye un ejemplo paradigmático de cómo la Tierra ha experimentado transformaciones geológicas profundas a lo largo de millones de años. La deriva continental y los cambios en las corrientes oceánicas fueron factores determinantes en la evolución del clima antártico, que progresivamente se fue congelando hasta convertirse en el páramo helado que caracteriza al continente en la actualidad.

El análisis de estos hallazgos paleoclimatológicos resulta especialmente relevante en el contexto actual de cambio climático global. Los datos históricos sobre el clima de la Antártida proporcionan a los científicos un marco de referencia fundamental para comprender la variabilidad natural del planeta y distinguirla de las transformaciones ambientales provocadas por la actividad humana contemporánea.

Investigadores de distintas universidades continúan profundizando en el estudio de los depósitos fósiles antárticos para obtener información más precisa sobre aquellos climas antiguos. Estas investigaciones no solo amplían nuestro conocimiento sobre la historia geológica de la Tierra, sino que también contribuyen a mejorar los modelos predictivos sobre el futuro climático del planeta y sus potenciales consecuencias para los ecosistemas actuales.