
Etiopía se hunde en una nueva guerra civil tras la ofensiva del TPLF
Los combatientes del Frente Popular de Liberación de Tigray lanzan una ofensiva contra el Ejército federal etíope, tomando el control del aeropuerto de Mekele. Los enfrentamientos en la región de Tigray amenazan con extenderse a otras zonas del país.
Isa es-tv
Etiopía afronta el riesgo de sumergirse en otro conflicto armado de envergadura tras la reanudación de los enfrentamientos entre las fuerzas del Frente Popular de Liberación de Tigray (TPLF) y el Ejército federal. Los combatientes del TPLF han lanzado una ofensiva coordinada en las regiones de Afar y Amhara, territorios estratégicos situados al sur y oeste de Tigray, donde los combates se intensifican día tras día.
Entre los avances más significativos de esta ofensiva destaca la toma del aeropuerto internacional de Mekele, capital de la región de Tigray. Esta instalación constituye un activo crucial para el control logístico y la movilidad de las fuerzas combatientes en el norte del país. La captura del aeropuerto pone de relieve la capacidad operativa del TPLF y el retroceso de las posiciones federales en la zona.
Una amenaza de conflicto regional
Los expertos advierten que los combates en Tigray podrían evolucionar hacia un conflicto de alcance regional mucho más amplio. La intensidad de los enfrentamientos actuales recuerda a los patrones de escalada que precedieron a anteriores guerras civiles en el país. La implicación de milicias locales y grupos armados de diversas regiones aumenta el riesgo de que la violencia se extienda fuera de Tigray.
El Ejército federal etíope intenta contener la ofensiva, pero la coordinación y movilidad del TPLF sugieren que la organización ha recompuesto significativamente sus capacidades militares. Los enfrentamientos incluyen operaciones en múltiples frentes simultáneamente, lo que fragmenta las fuerzas defensoras y complica su respuesta táctica.
La crisis humanitaria asociada a estos combates es preocupante. Cientos de miles de civiles ya han sido desplazados por la violencia, y el acceso a alimentos, agua potable y servicios médicos se ve severamente limitado. Las agencias internacionales de ayuda advierten de que la reanudación de la guerra podría generar una catástrofe humanitaria de dimensiones aún mayores que la vivida en conflictos anteriores.
La comunidad internacional sigue con atención la evolución de la crisis, mientras gobiernos y organismos multilaterales evalúan sus opciones diplomáticas para lograr un alto el fuego. Sin embargo, la rápida escalada de los combates y la multiplicación de focos de conflicto complican cualquier intento de medida.
