
España reprochará en Bruselas la débil respuesta europea a la crisis de Ceuta
El Gobierno español llevará ante las instituciones comunitarias sus críticas por la falta de solidaridad mostrada por los socios europeos durante la crisis migratoria en Ceuta. Aunque el tono de las conversaciones previas a la cumbre de Interior ha mejorado, persisten profundas diferencias políticas
Jorge es-tv
España tiene previsto criticar de manera frontal en Bruselas la respuesta que ha dado la Unión Europea a la crisis de Ceuta. El Gobierno plantea que los socios comunitarios no han mostrado la solidaridad esperada ante una situación que afectó directamente a la ciudad autónoma hace apenas unos días, cuando se produjo una oleada masiva de migrantes que llegaban de Marruecos.
Los preparativos para la reunión de la cumbre de Interior comunitaria han registrado un tono más constructivo que el observado en los primeros momentos de la crisis. Sin embargo, las conversaciones previas han puesto de manifiesto que existen serias divergencias políticas entre los Estados miembros sobre cómo abordar y responder a este tipo de situaciones que afectan a las fronteras exteriores de la Unión.
Diferencias sobre solidaridad y responsabilidad compartida
La delegación española ha expresado su descontento por lo que considera una falta de compromiso real de las capitales europeas con el principio de responsabilidad compartida en materia migratoria. Desde el Gobierno se señala que cuando se producen crisis en las fronteras exteriores, la respuesta de los socios debería ser más rápida y decidida, en lugar de limitarse a promesas genéricas de apoyo político.
El tema será abordado en los próximos encuentros de coordinación entre países miembros, donde Madrid intentará construir un frente común que presione para que Bruselas adopte medidas más contundentes frente a episodios similares. La posición española viene marcada por la importancia estratégica de Ceuta como punto de entrada migratorio hacia Europa y por la vulnerabilidad de una ciudad fronteriza en permanente contacto con Marruecos.
Estas tensiones se añaden a los debates más amplios sobre la reforma de la política migratoria europea, un tema que ha ocupado un lugar destacado en la agenda de la Unión durante los últimos meses. España considera que las propuestas actualmente sobre la mesa no responden adecuadamente a las necesidades de los países mediterráneos que soportan la mayor presión migratoria.
