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El aire acondicionado de la oficina tiene un problema de género: las mujeres sufren más frío

El aire acondicionado de la oficina tiene un problema de género: las mujeres sufren más frío

La climatización en los espacios de trabajo adolece de una brecha de género que afecta principalmente a las mujeres, quienes por razones biológicas son más frioleras. Además, muchas normas de temperatura están diseñadas para trajes de hombre, una prenda cada vez menos utilizada en los entornos labor

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Jorge es-tv

·2 min·9 vistas

La temperatura ambiente en las oficinas se ha convertido en un asunto conflictivo que pone de manifiesto desigualdades de género poco visibles pero persistentes. Las mujeres trabajadoras denuncian frecuentemente que el aire acondicionado está regulado demasiado bajo, obligándolas a llevar jerseys o chaquetas incluso en épocas cálidas del año. Este fenómeno no es casual, sino que responde tanto a diferencias fisiológicas como a criterios de diseño inadecuados.

Biología y climatización: una brecha que genera malestar

Estudios científicos demuestran que las mujeres tienen una mayor sensibilidad al frío que los hombres debido a factores biológicos. Su metabolismo basal es inferior, lo que implica que generan menos calor corporal en reposo. Asimismo, la distribución de la grasa corporal femenina, concentrada en mayor medida en las extremidades, las hace más vulnerables a las temperaturas bajas. Sin embargo, los estándares de climatización en los espacios de trabajo rara vez toman en consideración estas particularidades.

Las normas de temperatura están pensadas para un modelo laboral obsoleto

La importancia de repensar la climatización laboral

Expertos en ergonomía y bienestar laboral reclaman que los espacios de trabajo adopten criterios más flexibles y equitativos a la hora de establecer temperaturas. Algunas propuestas incluyen permitir mayor autonomía a los empleados para ajustar su entorno inmediato o crear zonas con diferentes niveles de climatización. Estos cambios no solo mejorarían el confort de las mujeres, sino que también optimizarían el gasto energético y la eficiencia de las empresas en contextos de crisis climática.

La cuestión del aire acondicionado es, en definitiva, un reflejo de cómo los espacios profesionales continúan diseñados bajo premisas que no responden a la realidad actual del mundo laboral. Atender a estas desigualdades de confort, aparentemente menores, forma parte de los ajustes necesarios hacia entornos de trabajo verdaderamente inclusivos.